El ajuste de dificultad en Bitcoin es una obra de arte hayekiana.
Mientras la mayor parte de las innovaciones tecnológicas buscan más control, más eficiencia centralizada o más inteligencia artificial, el ajuste de dificultad de Bitcoin hace exactamente lo contrario:
Confía ciegamente en la inteligencia y egoísmo de miles de individuos, unidos solo por una regla simple, para producir un resultado macro, estable y predecible en el tiempo.
Es orden espontáneo codificado en software.
Es Friedrich von Hayek en sistema binario.
Es prueba de ser el sistema más robusto porque deja que el orden emerja de abajo hacia arriba.
En un mundo obsesionado por planificar, controlar y optimizar todo, Bitcoin nos recuerda una lección casi filosófica:
Muchas veces, lo más inteligente que podemos hacer es no intentar ser inteligentes... y dejar que el orden surja solo.